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Salsa Porras

Nuestra historia

De un concurso a un proyecto de vida.

Porque en México, echarle porras significa apoyar, animar, motivar… y ahora también echarle una buena salsa a todo.

Soy Daniel Morales Porras.

Crecí en el norte de México, donde la carne asada no era solo una comida, era un ritual familiar. Ahí nació mi pasión por el asador, por la cocina y por crear platillos diferentes. Desde muy joven trabajé en restaurantes y descubrí que, además de cocinar, disfrutaba experimentar con sabores y ponerle creatividad a todo lo que hacía.

Años después, mientras manejaba por Estados Unidos, escuché en la radio un anuncio que cambiaría mi vida. Una reconocida marca de cerveza estaba organizando un concurso para chefs cuyo tema principal era la carne asada. Solo había seis lugares disponibles para toda la ciudad de Dallas.

La realidad es que yo ni siquiera era chef profesional.

Aun así llamé. Me hicieron algunas preguntas básicas sobre cocina y, para mi sorpresa, fui uno de los seis seleccionados.

Llegó el día del concurso y decidí hacer lo que mejor sabía hacer: cocinar como lo hacemos en el norte. No intenté impresionar con recetas complicadas; simplemente preparé una buena carne asada acompañada de una salsa que había ido perfeccionando con el tiempo.

Ese día gané el primer lugar.

Lo más curioso fue que, entre todos los platillos, la protagonista terminó siendo la salsa.

Gracias a esa victoria avancé a la etapa estatal y después a la gran final nacional, que se llevó a cabo en Nueva York durante la semana del Super Bowl 2014.

En esa competencia había un reto muy importante: demostrar creatividad e improvisación. Como buen mexicano, cuando me di cuenta de que no había un molcajete, no me compliqué. Tomé una charola de plástico y una lata de cerveza de la marca patrocinadora para moler los ingredientes.

Los jueces no solo probaron la salsa… también disfrutaron la historia y la improvisación detrás de ella. Ese momento llamó mucho la atención y confirmó algo que yo empezaba a creer: esa salsa tenía algo especial.

Pasaron algunos años, pero esa idea nunca salió de mi cabeza.

En 2019, decidí convertir aquella salsa en un proyecto real. Poco tiempo después llegó la pandemia y, junto con una etapa personal muy difícil, el camino se volvió mucho más complicado. Aun así, decidí seguir adelante.

No fue sencillo.

Salsa Tatemada Verde

Como cualquier emprendedor, comencé haciendo pruebas una y otra vez. Mi objetivo era muy claro: quería que, al abrir una botella, la gente sintiera que la salsa acababa de salir del molcajete. Que tuviera ese aroma a ingredientes tatemados, ese sabor casero y esa sensación de estar alrededor de un asador con la familia y los amigos.

Después de muchos intentos, por fin lo logramos.

El siguiente reto era encontrar un nombre.

Durante semanas hice listas con más de treinta opciones. De hecho, el nombre original sería Molcajete Grill, pero por cuestiones de registro de marca en México no fue posible utilizarlo.

Un día pensé: “¿Y si mejor lleva mi apellido?”

Confieso que nunca me había gustado la idea de ponerle mi apellido a un negocio. De niño incluso me hacían bromas en la escuela porque mi apellido es Porras. Siempre fue un apellido poco común y daba pie a muchos chistes. Afortunadamente nunca me molestó; al contrario, aprendí a reírme con ellos.

Entonces todo hizo sentido.

Salsa Porras.

No solo sonaba bien, también conectaba perfectamente con una frase que siempre me ha gustado: “Échale Porras.”

Porque en México echarle porras significa apoyar, animar, motivar… y ahora también significa echarle una buena salsa a los tacos, a la carne asada y a cualquier comida.

Diseñé el primer logotipo en una hoja de papel, un amigo me ayudó a digitalizarlo y, después de algunos ajustes, nació la imagen que hoy representa nuestra marca.

Comenzamos preparando la salsa artesanalmente desde casa. Poco a poco empezamos a venderla en pequeñas tiendas de Santiago, Nuevo León. Nunca voy a olvidar a esos primeros clientes que confiaron en un producto completamente nuevo y le dieron un espacio en sus anaqueles. Gracias a ellos, y al apoyo de muchos amigos y pequeños negocios de la región, Salsa Porras comenzó a abrirse camino.

Salsa Porras

Con el tiempo, la salsa empezó a llegar a diferentes lugares. Algunos amigos e influencers la probaron, les gustó y comenzaron a recomendarla.

Lo que comenzó como una salsa preparada para un concurso terminó convirtiéndose en un proyecto de vida.

Hoy, cada botella de Salsa Porras representa mucho más que una receta. Representa perseverancia, creatividad, familia, carne asada, amigos y el orgullo de nuestras raíces norteñas.

Porque al final, la mejor carne asada siempre sabe mejor cuando le… ¡echas Porras!

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